Durante las últimas semanas, los casos de personas extraviadas en la montaña en Chile han vuelto a ocupar espacio en las noticias, junto con importantes operativos de búsqueda y rescate, particularmente en la Región Metropolitana. Son situaciones que generan preocupación, movilizan a muchas personas y que, inevitablemente, vuelven a abrir una conversación que quienes realizamos actividades al aire libre deberíamos tener con mayor frecuencia: ¿qué tan preparados estamos realmente antes de salir a la montaña?

Salir al cerro, caminar por un sendero o internarnos en la cordillera es algo que muchos hacemos simplemente porque nos gusta. Buscamos desconectarnos un poco, conocer lugares nuevos, caminar, respirar otro aire y disfrutar de espacios naturales que en Chile muchas veces tenemos bastante más cerca de lo que imaginamos. Pero precisamente esa cercanía puede hacernos olvidar algo importante: la montaña puede comenzar muy cerca de la ciudad, pero sigue siendo montaña.

No escribo esto para buscar culpables ni para apuntar con el dedo a quienes han sufrido un accidente o han necesitado ser rescatados. Creo que estas situaciones también deben servir para educarnos, conversar y aprender. Porque detrás de una persona extraviada hay una familia esperando noticias, pero también hay rescatistas, voluntarios y diferentes organismos movilizando personas y recursos para intentar encontrarla.

Personas extraviadas en la montaña en Chile: qué podemos aprender de los últimos rescates

Durante julio de 2026, tres personas permanecieron desaparecidas durante seis días en un sector cordillerano del Cajón del Maipo, en la Región Metropolitana. Habían llegado hasta el sector de Termas de Colina en momentos en que un intenso sistema frontal afectaba la zona. Las condiciones meteorológicas terminaron aislándolos y se inició un importante operativo de búsqueda.

Finalmente fueron encontrados con vida en un refugio y posteriormente evacuados mediante helicóptero. Sin duda fue una buena noticia, especialmente después de varios días de incertidumbre. Pero detrás de ese resultado existieron familias esperando información y un amplio despliegue de personas, instituciones y recursos destinados a encontrarlos.

Los casos de personas extraviadas en la montaña en Chile también muestran por qué la planificación previa puede ser determinante cuando algo no resulta como esperábamos.

El caso también generó una fuerte discusión pública sobre la planificación de actividades de montaña, las condiciones meteorológicas existentes y las decisiones que tomamos antes de ingresar a determinados sectores. Más que quedarnos solamente con esa discusión o comenzar a buscar responsables, creo que existe una pregunta bastante más útil: ¿qué podemos aprender nosotros de estas situaciones antes de nuestra próxima salida?

Una emergencia en montaña muchas veces comienza antes del accidente

Cuando pensamos en una emergencia outdoor probablemente imaginamos una caída, una fractura, una avalancha o alguna situación grave que ocurre repentinamente. Sin embargo, muchas emergencias no comienzan de esa manera. A veces empiezan con decisiones bastante pequeñas que individualmente parecen no tener demasiada importancia.

Salimos un poco más tarde de lo planificado, el pronóstico meteorológico comienza a cambiar, decidimos avanzar otros treinta minutos, nos retrasamos, perdemos momentáneamente el sendero y finalmente nos sorprende la oscuridad. Al mismo tiempo baja la temperatura, estamos cansados y la batería del teléfono comienza a disminuir.

Cada una de estas situaciones podría ser manejable por separado. El problema aparece cuando comienzan a acumularse.

Un retraso puede llevarnos a caminar de noche. Caminar de noche puede aumentar la posibilidad de perder el sendero. Perder el sendero puede aumentar nuestro tiempo de exposición y permanecer más tiempo en terreno puede significar frío, cansancio, deshidratación y un mayor consumo de nuestros recursos.

En montaña, muchas veces el problema no es una sola gran decisión equivocada, sino una sucesión de pequeñas situaciones que no fuimos identificando a tiempo.

Factores que pueden provocar una emergencia durante una actividad en montaña
Pequeñas decisiones y factores acumulados pueden aumentar progresivamente el riesgo durante una actividad en montaña.

Por eso la prevención no consiste solamente en evitar accidentes. También consiste en aprender a reconocer cuándo las condiciones están cambiando y saber detenernos antes de que una situación sencilla termine convirtiéndose en una emergencia.

La montaña cercana también puede ser un entorno agreste

Este punto resulta especialmente interesante cuando observamos lo que ocurre en la Región Metropolitana. Santiago tiene una característica particular: desde una gran ciudad podemos llegar relativamente rápido a quebradas, cerros, senderos y sectores cordilleranos. Esa cercanía puede generar una percepción equivocada de seguridad.

Podemos encontrarnos a pocos kilómetros de una zona urbana y, aun así, estar en un lugar donde no exista cobertura telefónica, donde una evacuación sea compleja o donde un equipo de rescate necesite varias horas para llegar hasta nosotros. Un sendero puede comenzar muy cerca de una avenida y algunas horas después encontrarnos expuestos al viento, frío, nieve, oscuridad o cambios repentinos de las condiciones meteorológicas.

Esto también nos ayuda a entender mejor qué significa realmente encontrarnos en un entorno agreste. No depende solamente de cuántos kilómetros nos separan de una ciudad. También depende del terreno, de las comunicaciones disponibles, de las condiciones ambientales, de la dificultad de acceso y, especialmente, del tiempo que podría demorar la llegada de ayuda.

Planificación y seguridad ante personas extraviadas en la montaña

Cuando preparamos nuestra mochila solemos pensar inmediatamente en las cosas que vamos a llevar: chaqueta, agua, comida, botiquín, linterna, bastones y quizás algún elemento adicional dependiendo de la actividad. Sin embargo, existe otro elemento que no pesa absolutamente nada y que puede resultar tremendamente importante en una emergencia: nuestro plan de viaje.

Antes de salir, alguien debería saber hacia dónde vamos. Decir simplemente “voy al cerro” entrega muy poca información si después algo ocurre. Es mucho más útil dejar indicado el lugar, la ruta que pretendemos realizar, el punto donde comenzaremos, nuestro destino, quiénes participan de la actividad, la hora aproximada de inicio y el horario esperado de regreso. Si utilizamos un vehículo, también puede ser útil informar dónde quedará estacionado.

Igualmente importante es establecer una hora a partir de la cual la persona que conoce nuestro itinerario debería comenzar a preocuparse si no hemos regresado o establecido comunicación.

En áreas protegidas, también es importante conocer las condiciones y recomendaciones de seguridad específicas del lugar antes de iniciar una actividad. CONAF recomienda mantenerse en los senderos habilitados, evitar exponerse innecesariamente a riesgos y seguir las indicaciones de guardaparques.

En muchos casos de personas extraviadas en la montaña en Chile, contar con información previa sobre la ruta y el horario previsto puede facilitar considerablemente el inicio de una búsqueda.

Todo esto puede parecer excesivo para una caminata de algunas horas, hasta que ocurre una emergencia y alguien debe responder una pregunta fundamental: ¿dónde deberíamos comenzar a buscar?

 

Plan de viaje para prevenir situaciones de personas extraviadas en la montaña en Chile
Informar nuestra ruta, integrantes y horario estimado de regreso puede ser fundamental si ocurre una emergencia.

Mientras más precisa sea la información que dejamos, más útil puede resultar para orientar una eventual operación de búsqueda.

Revisar el pronóstico meteorológico no debería ser un trámite

Antes de salir a la montaña es habitual revisar el tiempo, pero no basta solamente con mirar el símbolo de un sol, una nube o una probabilidad de lluvia en nuestro teléfono. Dependiendo de la actividad necesitamos observar temperatura, precipitaciones, viento, nieve, sensación térmica, visibilidad y, sobre todo, cómo evolucionarán esas condiciones durante las horas que pretendemos permanecer en terreno.

Pero existe algo todavía más importante: el pronóstico debería ayudarnos a tomar decisiones. Si revisamos las condiciones meteorológicas, pero nuestra salida se realizará de todas maneras independiente de la información que encontremos, entonces esa revisión pierde gran parte de su utilidad.

A veces una buena decisión de montaña consiste en continuar. Otras veces significa regresar antes de alcanzar nuestro objetivo y, en determinadas situaciones, la mejor decisión se toma incluso antes de colocarnos la mochila: simplemente cambiar la fecha.

La montaña seguirá ahí.

El teléfono es una gran herramienta, pero no debería ser nuestro único sistema de seguridad

Actualmente llevamos en el bolsillo una herramienta extraordinaria. Nuestro teléfono puede entregarnos mapas, GPS, coordenadas, pronósticos meteorológicos, comunicación y aplicaciones de navegación que hace algunos años simplemente no estaban disponibles para la mayoría de las personas.

El problema aparece cuando comenzamos a depender completamente de él. Un teléfono puede quedarse sin batería, mojarse, romperse, presentar problemas debido al frío o simplemente encontrarse en un sector sin cobertura.

Por eso es recomendable comenzar nuestra actividad con la batería completamente cargada, llevar nuestros mapas o tracks descargados para utilizarlos offline y, en actividades más extensas, considerar una batería externa. Dependiendo del nivel de aislamiento y de las características de la actividad, también puede ser necesario evaluar otros sistemas de comunicación.

La tecnología ayuda muchísimo y debemos aprovecharla, pero es importante comprender que constituye una herramienta dentro de nuestro sistema de seguridad y no necesariamente todo nuestro sistema de seguridad.

Tener una aplicación de navegación no significa necesariamente saber navegar

Podemos seguir durante horas una línea dibujada en una pantalla sin comprender realmente el terreno por el que estamos avanzando. Por eso navegar también significa levantar la mirada y observar nuestro entorno.

Reconocer quebradas, intersecciones, cursos de agua, cambios de dirección, desniveles y puntos característicos nos permite construir una idea de nuestra posición y comprobar periódicamente si seguimos avanzando por donde corresponde.

No deberíamos esperar hasta encontrarnos completamente desorientados para preguntarnos dónde estamos. La navegación debería ser un proceso permanente durante nuestra actividad.

Personas extraviadas en la montaña en Chile: ¿qué hacer si nos damos cuenta de que estamos perdidos?

Cuando analizamos situaciones de personas extraviadas en la montaña en Chile, detenerse a tiempo y evaluar la situación puede ser mucho más seguro que continuar avanzando sin una ubicación clara.

Uno de los errores que podemos cometer cuando comenzamos a sospechar que estamos perdidos es continuar caminando sin tener claridad de nuestra ubicación. La ansiedad muchas veces nos impulsa a movernos porque sentimos que tenemos que “hacer algo”, pero avanzar sin dirección puede terminar alejándonos todavía más de nuestra última ubicación conocida.

Al analizar casos de personas extraviadas en la montaña en Chile, detenerse a tiempo y evaluar la situación puede ser mucho más seguro que continuar avanzando sin una ubicación clara.

Una herramienta sencilla que puede ayudarnos a ordenar nuestras decisiones es el Plan STOP.

S — Stop / Detente: deja de avanzar sin saber hacia dónde vas.

T — Think / Piensa: intenta recordar cuándo fue la última vez que estabas completamente seguro de tu ubicación. ¿Qué referencias recuerdas? ¿Cuánto tiempo llevas desplazándote desde ese lugar?

O — Observe / Observa: revisa el terreno, mapa, GPS, clima, hora, tu condición física y los recursos que tienes disponibles.

P — Plan / Planifica: utiliza toda esa información para decidir cuál será tu siguiente acción.

 

Método STOP para orientarse al perderse durante una actividad de montaña
Summit Trekking Adventure Chile · Educación Outdoor · summitadventure.cl · @summit_trekking_chile.           Dependiendo de las circunstancias, puede ser más seguro permanecer en un lugar protegido y facilitar nuestra localización que continuar desplazándonos sin saber realmente hacia dónde vamos. Cada situación es diferente, por eso aprender a detenernos, evaluar y recién después actuar puede marcar una diferencia enorme.

En nuestro Blog Summit también puedes profundizar específicamente en este tema en el artículo Qué hacer si te pierdes en el cerro: Plan STOP.

Algunos elementos pequeños pueden cambiar completamente una situación

Hay cosas que muchas veces dejamos fuera de nuestra mochila porque pensamos que estaremos solamente algunas horas en terreno. Una linterna frontal es un excelente ejemplo. Un retraso provocado por una lesión, una navegación más lenta, un cambio de ruta o cualquier otro imprevisto puede hacer que una caminata planificada para terminar durante la tarde continúe después de la puesta de sol.

Nuestro teléfono probablemente tiene una linterna, pero al utilizarla estaremos consumiendo la misma batería que podríamos necesitar para navegar o comunicarnos. Una frontal ocupa poco espacio y puede entregarnos varias horas de autonomía.

Algo parecido ocurre con un silbato, una manta térmica, algo de alimento adicional o una capa extra de abrigo. No llevamos estos elementos porque esperamos utilizarlos. Los llevamos precisamente porque existe la posibilidad de que algún día los necesitemos.

Un botiquín sirve cuando también sabemos qué hacer con él

Llevar un botiquín es importante, pero el botiquín por sí solo no resuelve una emergencia. Podemos comprar vendas, gasas, férulas y una enorme cantidad de elementos, pero la pregunta realmente importante es: ¿sabemos utilizarlos?

En ambientes agrestes los primeros auxilios tienen además una característica particular: la ayuda profesional puede encontrarse lejos. Eso significa que quizás tendremos que evaluar a una persona, protegerla del ambiente, manejar una lesión y tomar decisiones durante bastante más tiempo de lo que normalmente imaginamos en un contexto urbano.

Por eso la capacitación también forma parte de nuestro equipo. Podemos tener una mochila llena de elementos, pero finalmente serán nuestros conocimientos y nuestra capacidad para evaluar una situación los que nos permitirán utilizarlos correctamente.

¿Estamos preparados para permanecer más tiempo del planificado?

Existe una pregunta muy sencilla que podemos hacernos antes de iniciar cualquier salida: si algo ocurre y tengo que permanecer aquí varias horas más de lo previsto, ¿estoy preparado?

No significa necesariamente llevar equipamiento para sobrevivir durante una semana. Significa pensar razonablemente en las características de nuestra actividad. ¿Tengo suficiente abrigo? ¿Llevo agua? ¿Tengo algo de alimento adicional? ¿Tengo iluminación? ¿Puedo protegerme del viento o la lluvia? ¿Tengo cómo solicitar ayuda? ¿Llevo elementos básicos de primeros auxilios? ¿Alguien sabe dónde estoy?

Son preguntas bastante simples, pero juntas pueden construir una enorme diferencia.

Equipamiento y planificación esencial antes de salir a la montaña
Antes de iniciar una actividad, revisa tu planificación, comunicación y equipamiento para enfrentar posibles imprevistos.

Cuando alguien se pierde, la emergencia deja de involucrar solamente a esa persona

Este es probablemente uno de los aspectos sobre los que menos reflexionamos. Cuando una persona no regresa comienza inmediatamente otra historia. Familiares y amigos esperan noticias, mientras organismos de emergencia, equipos especializados, socorristas y voluntarios pueden comenzar a movilizarse para intentar localizarla.

Dependiendo de la magnitud de la emergencia pueden incorporarse vehículos, drones, aeronaves y numerosos recursos. Pero detrás de todos esos equipos existen personas que también tienen que ingresar al terreno. Ellas también enfrentan frío, pendientes, nieve, quebradas, viento, oscuridad y los peligros propios del lugar donde se desarrolla la búsqueda.

Por eso prepararnos antes de ingresar a la montaña no tiene relación solamente con nuestra propia seguridad. También es una forma de responsabilidad hacia quienes eventualmente podrían tener que salir a buscarnos.

No se trata de buscar culpables, se trata de aprender

Después de una emergencia resulta bastante fácil mirar desde afuera y enumerar todo lo que alguien debería o no debería haber hecho. Sin embargo, quienes trabajamos en educación outdoor tenemos una responsabilidad diferente: intentar transformar los incidentes en aprendizaje.

Incluso una persona experimentada puede sufrir un accidente. Podemos realizar una buena planificación y aun así enfrentar una emergencia. La preparación nunca elimina completamente el riesgo. Lo que hace es entregarnos mejores herramientas para reconocerlo, administrarlo y responder cuando algo no resulta como esperábamos.

Por eso quizás la pregunta no debería ser solamente qué hicieron mal las personas que terminaron necesitando ayuda. También deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo nosotros antes de nuestra próxima salida.

¿Conocemos realmente la ruta? ¿Revisamos las condiciones meteorológicas? ¿Tenemos definido un horario de regreso? ¿Alguien conoce nuestro plan de viaje? ¿Tenemos navegación offline? ¿Nuestro teléfono tiene suficiente batería? ¿Llevamos iluminación independiente, abrigo, agua y alimento adicional? ¿Tenemos un botiquín y sabemos utilizarlo? ¿Sabemos qué hacer si alguien se lesiona o si perdemos la ruta?

Y existe una última pregunta que probablemente sea una de las más importantes: ¿estamos dispuestos a regresar si las condiciones dejan de ser adecuadas?

Llegar a una cumbre, completar un sendero o alcanzar nuestro destino nunca debería ser más importante que regresar. Los casos de personas extraviadas en la montaña en Chile deberían servirnos, sobre todo, como oportunidades para aprender y mejorar nuestra propia preparación.

Prevención de extravíos y cultura de seguridad en la montaña en Chile

Vivimos en un país extraordinario para realizar actividades al aire libre. Tenemos cordillera, volcanes, bosques, desierto, Patagonia, quebradas, glaciares, parques y miles de kilómetros de senderos. Cada vez más personas están descubriendo estos espacios y creo que eso es algo tremendamente positivo. Los casos de personas extraviadas en la montaña en Chile también nos recuerdan que conocer estos espacios implica aprender a desenvolvernos en ellos de manera responsable y segura.

Queremos más personas caminando, más familias conociendo nuestros parques, más jóvenes vinculándose con la naturaleza y más personas descubriendo lo que significa estar afuera. Pero ese crecimiento también debería ir acompañado de educación, planificación y una mejor comprensión de los riesgos propios de estos ambientes.

No necesitamos tener miedo a la montaña. Necesitamos aprender a relacionarnos con ella, prepararnos, reconocer nuestros límites y comprender que regresar también forma parte de cualquier aventura.

Desde Summit Trekking Adventure Chile creemos que una verdadera cultura de montaña no se construye solamente llegando más alto o caminando más kilómetros. También se construye compartiendo conocimientos, aprendiendo de lo que ocurre, preparándonos mejor y cuidándonos entre todos.

Porque cuando entramos a la montaña podemos tener muchos objetivos, pero hay uno que nunca deberíamos olvidar: disfrutar la experiencia y regresar a casa.

 

 


Publicado por @vagodeloscerros
Educación Outdoor · Summit Trekking Adventure Chile
Web: summitadventure.cl
Instagram: @summit_trekking_chile

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